viernes, 9 de junio de 2017


Siempre en la eterna espera de un acto revelador. Algo que por fín le de sentido al tiempo que transcurre, las horas, los días. Los momentos se suceden. No puedo retenerlos, se escurren. La mayor parte de ellos no son significativos. No sé si se vive de las pequeñas experiencias o de aquéllas que nos interpelan y se van precipitadamente sin dar alguna explicación.
Detesto esa visión pseudo-romántica de la vida en tanto experiencia que se debe completar a partir de una persona que falta.
El amor no puede construirse a partir de una proyección idílica de un otro como apéndice de mi ser.
El romanticismo es para los ilusos. Las experiencias de la vida se enriquecen de la amistad, del desengaño,  del instante inmediato que transcurre entre el contacto de una persona y otra. Ese instante en el que comprendemos o somos comprendidos. Ese instante en el que queremos o somos queridos.
Querer, no como una suerte de consenso políticamente correcto sobre lo que se supone que es el amor. Querer a quien sea como sea, pero querer con cada fibra del ser. Querer con el cuerpo, con el cerebro. Querer en cada suspiro. En cada parpadeo. Querer porque es lo único que ofrece garantías. Querer pero también llorar a lágrima viva ,como decía Girondo. Llorar, doler la vida. Gritar. Sufrir por lo que no vale la pena. Reírse de uno mismo. Abrazar el ridículo propio con otros. Abrazar a la vida desde sus defectos. Apropiarse de ellos. Quitarles importancia. 
Resignificarlos.




Cuando sos perfecto y no hay nada que hacer...

jueves, 8 de junio de 2017



 


Untitled, 2013
Acrylic on paper
9.75 in x 22 in

Sobre la poesía:

No entiendo. No tolero el hecho de que se busque en el quehacer poético un fin romántico o esperanzador. Mejor dicho. Lo entiendo, pero es inútil. La poesía no es algo que se recita a alguien con la esperanza de que vea en nuestras palabras esa suerte de insípidos sentimientos que creemos tener. No es algo que se comenta en una clase como al pasar para demostrar lo culto, e instruido que uno puede llegar a ser.
La poesía es algo que se vive con las entrañas, con el estómago. La belleza del horror.
Incluso los poemas que aparentan ser más inocentes y triviales esconden emociones intensas y oscuras.
 Es una cachetada que nos despierta de éste mundo narcotizante y caótico.
La poesía es probablemente lo único que pueda aferrarnos firmemente a la tierra. Al mundo de 
las contradicciones, el desamor, la pérdida, la soledad.
Es un catalizador de toda esa basura, esas emociones de mierda, esa tristeza. Es un horizonte tenue e ininteligible pero también es (parafraseando a kafka) un puñal con el que revuelvo dentro de mí.
La poesía implica valor, coraje. No es para miedosos o tibios.
La poesía es todo en éste mundo. Todo lo atraviesa, todo lo confronta, todo lo sublima.




Talentosos...





LLoro x 2


Estoy llorando


Una marea espesa y
gélida te arrastra.
Te arrastra a las profundidades y simultáneamente  al fondo.
Mientras sucede no pensás en nada. No pensás en que vas a ahogarte. 
No hay destellos lumínicos del porvenir. Tampoco fragmentos esfumados del pasado. No hay nada.
Simplemente  el movimiento del mar incontenible e impredecible.
El horizonte se fusiona en una masa oscura con el océano. 
De pronto ya no podés distinguir. 
¿Estas flotando entre peces de colores o entre estrellas de fuego?
Nadar en el mar o en el cielo nocturno, todo se vuelvo lo mismo.
Un suspiro final te recuerda lo vano e intrascendente.
Ese momento en el que descubrís que la esencia del universo es soluble e infinita.


Que belleza este hombre...