There’s a certain Slant of light,
Winter Afternoons –
That oppresses, like the Heft
Of Cathedral Tunes –
Heavenly Hurt, it gives us –
We can find no scar,
But internal difference,
Where the Meanings, are –
None may teach it – Any –
‘Tis the Seal Despair –
An imperial affliction
Sent us of the Air –
When it comes, the Landscape listens –
Shadows – hold their breath –
When it goes, ‘tis like the Distance
On the look of Death –
En el interior de mi propia consciencia, me dirijo hacia un camino sin retorno.
Un relato épico del que no puedo escapar.
La normalidad es la expresión mediocre de la condición humana.
Una melodía reiterada ad infinitum.
Me estremezco de solo pensarlo.
Pobres de aquéllos que se resignan a la comodidad burguesa de una vida sin perturbaciones.
Pobres sus mentes, presas de todo hastío e ingenuidad.
"Llorar a lágrima viva" como decía Girondo
Vivir con cada ínfima parte del "ser"
Rabiar hasta echar fuego por los ojos
Amar y doler la vida como nunca
Correr hasta que el cansancio, extenuante, te derribe por completo.
Gritar y quedarse sin voz sabiendo que se dijo todo lo que se tenía que decir.
Mirar a los ojos a alguien y poder ver su verdad
Mirarlo bien y entender todo
Vivir la vida y detener precipitadamente el tiempo porque sí.
Transitar la pena, abrazarla y arrojarla lejos
Preguntarse por la nada, por el todo, por el tiempo y por el universo.
Un vanguardista celebrado por los círculos especializados de música al que han adjudicado adjetivos tales como "visionario", "multifacético", "disruptivo", entre otros.
Para mí, una simple oyente circunstancial de su música, Lou Reed significó mucho más que eso.
Su música se metía en las zonas más recónditas y oscuras de la psique humana y te hablaba desde un lugar realista y perturbador.
El músico (que vivió en carne propia las consecuencias de la incomprensión ajena) hizo de su trabajo una declaración por la diferencia. Para mí, que a lo largo de mi adolescencia tuve múltiples crisis existenciales e identitarias, su música fue una revelación.
Allí estaba Lou, el que le hablaba a las personas que el sistema vomita y que trata de esconder debajo de las baldosas a las sombras del discurso oficial. Allí estaba él, encontrando la belleza del horror cosmopolita, de la vorágine "civilizatoria" de las metrópolis que descarta personas todos los días a toda hora.
Lou fue para mí alguien en quien confiar, alguien que entendía que uno podía reafirmarse desde la diferencia, hacer de eso un factor de interés. Lejos de la autoindulgencia su obra ponía en primera plana a todos éstos anónimos y les daba una voz a través de la cual desafiar al sistema.
Les permitía estar orgullosos de su rareza, de su excentricidad.
Su álbum "Transformer" es en este sentido, una bisagra en su trabajo y es el que instauró y puso en evidencia ese escenario sórdido de las ciudades superpobladas.
Desde un lugar absolutamente político, sin una declaración partidaria expresa, Lou Reed logra humanizar a todos aquellos que se trasladaban en silencio a través de los días en la más absoluta de las soledades. Le hizo comprender a una generación que estaban en pleno uso de sus facultades para ser quienes quisieran ser. Casi como una proclama Sartreana nos hizo ver que uno siempre puede negarse a este sistema homogeneizante y utilitarista.
Lou Reed es la anti publicidad, el políticamente incorrecto, el pesimista en tiempos de sobredosis de snapchat. El que promueve que salgas a la vida siendo real e imperfecto.
El que te dice que es cobarde querer ser adulado en twitter o celebrado permanentemente en Facebook.
Lou reed es el que te avisa que la vida es mucho más que todo eso y que ésta transcurre mientras vos estás ocupado pensando en que filtro de instagram vas a elegir.
Bruce Conner, Sound of Two Hand Angel (Detail), 1974
Algo te sujeta los pies. Te arrastra
El silencio me incomoda porque hay algo de verdad en él.
La crueldad del "no estar"
Esa espacio-tiempo que se rompe a causa de la más absoluta
soledad.
No saber, no ver
Es una cápsula de acrílico polarizada.
No ves ni sos visto.
La locura se compone de pequeñas partes de aislamiento e introspección.
El silencio me irrita. Deseo romper su presencia funesta en esta habitación.
Apoyo mi mano sobre el vidrio helado
Eso me devuelve a la realidad. En ese mismo instante tomo consciencia de mí,
de los otros, de la existencia, de la realidad.
Todo transcurre entre apariciones y sombras. Hasta ese momento
todo parecía una fugaz ilusión
Solía aferrarme al amor. A la idea de que uno es en función de cierto grado de complementariedad
al que solo se arriba encontrando a un "otro" ideal.
Solía aferrarme a la idea de que algo muy parecido al destino depara ese alguien al que vamos a cruzarnos y que va a transformar nuestra vida para siempre.
Con el paso de los años entendí que los vínculos son materia de construcción permanente.
Que aquellas personas que menos imaginamos pueden llegar a ser las que más necesitemos.
Que el "amor" cómo concepto abstracto es imposible de definir en base a dos personas que se encuentran, se aceptan y se eligen. El amor es más que eso. Es la puesta en duda de mi propio "yo". Es arribar a nuevos horizontes de incertidumbre. Estar sujeto al deseo y a la dependencia. Ese otro es la reafirmación de mi ser frente a la diferencia, a la "otredad",
El amor es la puesta en acto de todo aquello que nos incomoda, nos perturba. Su dificultad radica en que su esencia es impredecible y sus consecuencias inestimables.